1 de julio de 2011

Alumbrera, 2017 ¿y después?

Por Evangelina Quiroga
Desde Catamarca

Donde había una montaña con buena dosis de oro y cobre, habrá una olla gigante, de unos 4 kilómetros por 2,5 kilómetros, y una profundidad que superará los 450 metros. Y donde existía una depresión natural del terreno, que fue donde se instaló el dique de colas, quedarán todos los desechos mineros enterrados bajo una ‘capa inerte’ de material de mina, bajo la promesa de unos y el ruego de otros, de que ese líquido no filtrará aguas abajo, contaminando el río Vis – Vis y de esa forma, a sus afluentes.
Ese será el paisaje que quedará tras el cierre definitivo del yacimiento de Bajo La Alumbrera, ubicado en el oeste de la provincia de Catamarca, que está previsto para 2017. Para entonces, se habrán extraído del yacimiento –según datos de la empresa- 10.450.000 toneladas de concentrado de oro, cobre y plata, a razón de 550 mil toneladas anuales si se toma como punto de partida febrero de 1998, cuando arrancó la explotación comercial, aunque ya un año antes la mina estaba operativa.
Aunque la empresa obtuvo otros permisos de concesión minera y está explorando zonas aledañas al yacimiento en procura de sumar vida útil a la operación, hoy por hoy el cierre de Alumbrera sería en 2017.
La preocupación de todos es qué pasará el Día Después
La empresa asegura contar con un plan de cierre ya diseñado para morigerar todo impacto ambiental y dice disponer de las reservas económicas para afrontarlo. El Gobierno de Catamarca asegura estar monitoreando esos planes y promete controlarlos hasta que se remedien todos los pasivos ambientales que deje la explotación. Pero las preocupaciones acerca de la suerte del mineraloducto, del dique de colas, del agua y el aire del que se sirven las poblaciones aledañas, quita el sueño a mucha gente.
“La rehabilitación del dique de colas y de las escombreras de estériles –dice Jorge Montaldi, gerente de Relaciones Institucionales de Minera Alumbrera- son los dos componentes principales y de mayor sensibilidad del plan de cierre de mina”.
¿Cómo se rehabilitarán esos pasivos ambientales adonde van a parar los desechos –muchos de ellos tóxicos- del emprendimiento? Simplemente se los cubrirá con “una capa inerte de material minero” de un metro de altura y luego se reforestará esa cobertura con plantas autóctonas.
Montaldi asegura que eso será suficiente para evitar el drenaje ácido de roca que se produce cuando el agua entra en contacto con los desechos sulfurosos del mineral.
Aunque esa es la tarea de cierre de mina que arrojan los modelos matemáticos de simulación que utiliza la empresa, hay otros especialistas que aseguran que el cierre de mina dejará severas consecuencias ambientales no solo para Catamarca, sino también para provincias vecinas, como Tucumán y Santiago del Estero.
Eduardo Pastoriza fue diputado nacional por Catamarca hasta diciembre de 2009 y fue director de la empresa estatal Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), dueña del yacimiento, cuando se realizó el estudio de prefactibilidad para la puesta en marcha del proyecto Bajo La Alumbrera.
El proyecto original (y nacional) de explotación de Alumbrera planteaba, entre otras cosas, que todos los minerales que se extrajeran del yacimiento fueran procesados en Andalgalá, la ciudad más cercana a la mina, a partir de la instalación de una planta de fundición, una planta para procesar el azufre y transformarlo en ácido sulfúrico, una planta de peletización de hierro, una refinería, entre otras instalaciones industriales que darían gran dinamismo a la zona.
Nada de eso pasó porque el contrato de unión transitoria de empresas celebrado entre la estatal YMAD y Minera Alumbrera Ltd (la operadora) desestimó todas aquellas previsiones. Y habilitó a que la operadora se lleve el material -prácticamente en crudo- al exterior.
“Cuando se hizo el proyecto de prefactibilidad original, lo primero que se analizó fue cómo se iba a eliminar la contaminación ambiental. Los expertos propusieron la forma de eliminar el azufre: haciendo una planta de tratamiento para eliminarlo y transformarlo en un elemento industrial, en ácido sulfúrico. Si bien ese elemento que se iba a sacar, no generaba mucha riqueza, era imprescindible para evitar la contaminación. Prácticamente lo íbamos a regalar por costo”, explica Pastoriza y, a continuación, lamenta: “Ése era el proyecto nacional, pero como a la empresa no le importa el bienestar ni los intereses de los catamarqueños, a esa planta no se la hizo y el azufre, en lugar de rescatarlo, tomarlo y separarlo, se lo tira al dique de colas para que después ese dique filtre y se vaya a todos los ríos de Catamarca”.
El yacimiento La Alumbrera contiene en forma abundante material pirítico, combinación de azufre y metales, tales como hierro y cobre en forma de sulfuros. Estos minerales, una vez extraídos del yacimiento y expuestos al aire y al agua, sufren un cambio químico muy importante, que genera soluciones ácidas.
De ahí la obligación de la empresa de preservar esos desechos sulfurosos para evitar que, en contacto con el aire y el agua, afecten los parámetros químicos del agua o bien se conviertan en lluvia ácida y afecten luego, al precipitarse, las tierras donde caen.
El temor es que, en realidad, eso ya esté pasando. Al menos así surge de denuncias públicas y judiciales realizadas por personas que aseguran haber sido afectadas por el emprendimiento minero que inauguró, en los 90, la mega minería en el país.

Basural minero

El dique de colas es, junto con las escombreras, el lugar adonde van a parar todos los desechos –líquidos y sólidos- mineros. El de Alumbrera no fue impermeabilizado y por tanto, ya en las pruebas operativas de la mina, se advirtieron filtraciones. Como el dique está ubicado en el nacimiento del río Vis Vis y hay pericias que hablan de una conexión hidráulica entre el dique y la cuenca hídrica, se hicieron obras buscando evitar que las filtraciones llegaran aguas abajo. Alumbrera y la Dirección de Minería de la Provincia aseguran que se solucionó el problema con la pileta de captación de líquidos estanca que se construyó aguas abajo y con un sistema de pozos de retrobombeo que devuelve el agua filtrante al dique.
Otros especialistas aseguran, en cambio, que hasta que se puso en funcionamiento el sistema de retrobombeo, las filtraciones del desecho líquido de mina llegaron al río, afectando algunos parámetros de las aguas del río Vis Vis.
Un informe de la Dirección de Minería que data del año 2003 y que obra en un expediente judicial muestra la evolución de los niveles de sulfatos en el agua de ese río, “primer indicador de modificación de la calidad del agua”. La OMS pone como nivel guía 250 miligramos por litro de sulfatos para que sean aptos para el consumo humano y el Código Alimentario Argentino, lo fija en 400 mg/l. Las mediciones realizadas en un punto del río (Los Baños) muestran que los niveles treparon hasta 750 mg/l en el 2000 y que, para 2003, estaban en los 600 mg/l.
Ese informe señalaba que “se exigieron acciones a la empresa ante la posibilidad de que el sistema de manejo de colas no estuviera confinando el 100 % del agua del proceso minero”.
El actual secretario de Minería de la Provincia, José Luis Molina, relativizó esos datos y aclaró que mediciones aguas arriba del dique de colas ya muestran sulfatos en disolución y arsénico “porque se trata de una zona de actividad volcánica”. Y destacó que, de todos modos, las consecuencias que podría causar el consumo de agua con exceso de sulfatos sería “algún tipo de inconveniente gástrico”. “Pero todo eso está controlado”, garantizó.
Cuando trascendió el episodio de las filtraciones, por 1998-1999, el mismo gobierno catamarqueño, a través del secretario de Minería de ese entonces, Raúl Galarza, salió a admitir públicamente la falla y prometió que se remediaría.
Por entonces, también se conoció la tesis del ingeniero en minas Oscar Nieva, quien aseguraba que las filtraciones en el dique de colas se produjeron porque el dique fue emplazado en un lugar en el que existe una falla geológica. Sin una cobertura impermeable, las filtraciones se tornaban inevitables.
Pastoriza, quien además es ingeniero civil, asegura que hablar de un dique de colas que filtre “es aberrante”. “Lo que sostiene Alumbrera, que hizo un dique de colas que filtra es lo más irrisorio que escuché. No hay en el mundo o por lo menos en la historia minera, ningún dique de cola filtrante. Todos los diques de cola del mundo son totalmente estancos, impermeables”, asegura.
“Es una mentira, a ellos les filtró y salieron como locos a tratar de buscar una solución. Hicieron primero una laguna de captación. Como comprobaron que aún con esa laguna de captación seguía la filtración aguas abajo, entonces hicieron una batería de pozos enormes que a su vez bombean todo lo que filtró y lo tiran a la laguna y de la laguna al dique. Ése es el famoso sistema de retrobombeo, único en el mundo, porque no hay en el mundo ningún dique de colas que filtre, porque si hay en el mundo un dique de cola que filtre, van presos todos los responsables porque contaminan el agua”, sentencia el ex director de YMAD.
La versión de Alumbrera es totalmente distinta: “El dique filtra pero porque está diseñado así. Tiene en su fundación unos caños ranurados que se denominan caños de drene de fundación, que permiten pasar el agua y no el sólido”, asegura Montaldi, en representación de Alumbrera.
Un tema que preocupa, por su alto costo de mantención, es quién se encargará de seguir alimentando ese sistema de retrobombeo una que vez se produzca el cierre de mina.
Las previsiones de Alumbrera dicen que dos años después del 2017 estaría en condiciones de culminar con el sellado del dique de colas y las escombreras de estériles. Sin embargo, al sistema de retrobombeo habría que mantenerlo activo –con el consumo energético que demanda- entre 6 y 8 años a partir del cierre de mina.
De esa forma, esperan que todo el líquido con sulfatos, sulfuros y demás elementos siga reingresando a las piletas de contención y al dique hasta que se evapore por completo.
Pastoriza plantea dos preocupaciones centrales sobre este punto. En primer lugar, quién se hará cargo del costo de mantención del sistema de retrobombeo y que aún así, en algún momento, la pluma contaminante podría seguir avanzando aguas abajo.
En un escrito que el secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral, envió a fines de 2008 a la comisión de Minería de la Cámara de Diputados, señala que “el acuerdo con la UTE requiere que Minera Alumbrera transfiera la infraestructura existente a YMAD al término del acuerdo”.
La respuesta oficial deja abierta la puerta a una serie de especulaciones, pero el director de Minería de la Provincia de Catamarca se encargó de disiparlas: “De acuerdo a los contratos, es la empresa YMAD la que se hace cargo de este período y nosotros estamos en el monitoreo del cumplimiento de esos acuerdos”.
YMAD es una empresa estatal integrada por la Provincia de Catamarca, la Universidad de Tucumán y el Estado Nacional. Es decir que el costo de dejar esa infraestructura en condiciones y de mantener operativo el sistema de retrobombeo el tiempo que haga falta deberá ser afrontado por estos entes estatales que, en definitiva, estarían usando dinero de todos los ciudadanos.

Agua, el oro líquido

La preocupación por el agua, no solo tiene que ver con su calidad, sino también con la excesiva demanda de agua del proceso minero. Alumbrera extrae agua de Campo del Arenal, un acuífero ubicado a 30 km de la mina. Consiguió de la Secretaría del Agua y el Ambiente de la Provincia un permiso para extraer 1.100 litros de agua por segundo.
Sin embargo, tranquiliza el vocero de Alumbrera, está utilizando actualmente un promedio de 550 litros por segundo. Unos 33 mil litros por minuto. 1.980.000 litros por hora. Cerca de 50 millones por día. La firma trabaja los 365 días del año, las 24 horas. Solo hay que hacer la cuenta.
El disponer de tanta agua en el proceso operativo supuso que la empresa agotara –más rápidamente- la vida útil de la mina. Así surge de la comparación con el proyecto original de explotación, que establecía que para no impactar ecológicamente en el acuífero la extracción de agua no debía superar, en promedio, los 33 millones de litros por día.
Cada tonelada de mineral –esto es casi una regla minera- demanda para su procesamiento 1.000 litros de agua. Es decir que por día se deberían haber procesado solo 33 mil toneladas de mineral. Eso, en función de las reservas del yacimiento –asegura Pastoriza- hubiese permitido que la mina se agotara recién en unos 50 años. Al ritmo de explotación de la operadora, los cartuchos se terminarán de quemar, exactamente, en ocho años.


El día después del comienzo

Tan pronto como la mina comenzó a operar, las ilusiones de desarrollo que existían entre algunos pobladores del oeste catamarqueño se desvanecieron. Y comenzaron a organizarse grupos en defensa del ‘ambiente, el agua y la vida’, como se autoproclaman.
‘Los Vecinos por la Vida’ de Andalgalá sienten que, con Alumbrera, ya tienen la batalla perdida: “A Alumbrera ya la dejamos entrar, pero no vamos a dejar que pase lo mismo con Agua Rica”, advierte Urbano Cardozo, un andalgalense que lleva años en esa lucha. Agua Rica es otro ambicioso proyecto minero de oro, cobre y molibdeno que ya calienta motores para 2012 y que vuelve a dividir a la sociedad andalgalense.
No hubo que esperar al cierre de mina –dicen los ambientalistas- para advertir las consecuencias de la explotación minera a cielo abierto. Diola Matesich, Marcelo Orellana y Cardozo enumeran:
-Rotulado como departamento minero, Andalgalá no recibió los beneficios de diferimientos impositivos agrícolas (principalmente olivícolas) que coparon miles de hectáreas justo hasta el límite jurisdiccional lo que, sostienen los ‘Vecinos por la Vida’, frena un desarrollo alternativo al que propone la minería. Recién ahora el Gobierno está impulsando un viejo proyecto de una colonia agrícola en la zona.

-El poblado de Vis Vis, el más cercano a la mina –distante unos 7 km- literalmente desapareció. Dicen que en 10 años, las 20 familias que vivían y producían en Vis Vis abandonaron el lugar y la escuela tuvo que cerrar. Amanao, está a 20 kilómetros río abajo de la mina. Cardozo asegura que de las 120 familias que habitaban allí antes de Alumbrera, hoy quedan 19.

-Otra consecuencia es el derrame económico que no fue, porque las promesas de contratación de mano de obra e insumos locales no se cumplieron o, por lo menos, no en la medida de las expectativas que generó el mega-proyecto.

-Un derrame que sí llegó, y en más de una oportunidad fue el del mineraloducto, un caño de 317 km que -enterrado en la mayoría de su trayecto- transporta un concentrado de mineral en forma de barro hasta la planta de filtros en Tucumán donde, tras un proceso de secado, es cargado en trenes que van directo al puerto.



Los derrames –por roturas del caño, problemas de presión, etc- fueron admitidos en algunas oportunidades por Alumbrera y los gobiernos provinciales y denunciados muchas más veces por los grupos ambientalistas.

Urbano Cardozo muestra una fotografía-casi-poster donde se observa el trabajo de ‘remediación’ que Alumbrera realizaba sobre el lecho seco del río Villa Vil en Andalgalá, a raíz de una rotura del ducto. La remediación consistió en levantar el barro y cargarlo en bolsas de polietileno. Desde el Gobierno de Catamarca piden desdramatizar estos episodios y aseguran que en todos los casos fueron remediados.

En Tucumán también se denunciaron problemas similares con el ducto. Vecinos de Concepción consiguieron que, con orden judicial y presencia de autoridades políticas y judiciales, se desenterrara el material que, tras una rotura del mineraloducto, había sido enterrado en Alpachiri. Muestras de ese barro fueron sometidas a estudios y arrojaron la presencia de decenas de metales.

-Los efectos sobre la salud de la población que pudiera generar la minería son los que más temor causan, porque ningún organismo oficial lleva (o por lo menos da a conocer) estadísticas. En 2003 se conoció el único informe del hospital de Andalgalá en el que se mostraba el alza que año a año fueron registrando las enfermedades respiratorias.

Después de eso, no se volvieron a obtener registros oficiales. Pero un grupo de médicos, algunos de los cuales trabajan en el hospital de la zona, elaboró un informe inquietante en el que denuncian la existencia de casos de enfermedades raras y cánceres en Andalgalá por encima de la prevalencia ‘normal’.
Luis Flores es uno de esos profesionales. Como trabajo de tesis de una maestría en Salud Pública se puso a estudiar la incidencia de los casos de cáncer en Andalgalá y asegura que treparon en un promedio del 800 %. Dice tener todo registrado: nombres, diagnósticos, pronósticos y demás.
Menciona un caso que le preocupa: “La incidencia de osteosarcoma, un cáncer de hueso que se da en niños y jóvenes de entre los 5 y los 20 años principalmente, es de seis casos por millón de habitantes. Eso es lo habitual por año. En Andalgalá tenemos 18 mil habitantes y 3 casos de este cáncer, o sea que trepamos en incidencia al 2.400 %”, apunta.
También advierte, en un informe que lleva la firma de otros tres médicos, que ‘aparecieron’ entre la población enfermedades raras: miastenia gravis, esclerosis múltiple, enfermedades del colágeno.
“La incidencia de la esclerosis múltiple es de 1 caso por 10 mil habitantes o 1 caso por 30 mil en algunos lugares. Nosotros tenemos 18 mil habitantes y tenemos 10 casos registrados, es decir, una incidencia que supera el 500 %”, advierte.
¿Se puede vincular la aparición de estas enfermedades a la explotación minera que se lleva a cabo en Andalgalá? “El mega-emprendimiento está desde hace 12 años atrás. La incidencia de patologías aparece de cinco años hasta ahora. Siempre que hay un mega-emprendimiento con contaminación del medio ambiente no lo hace en forma inmediata, hay un tiempo para empezar a producir daño”, señala.
Con ese informe, los ambientalistas pretenden apuntalar un amparo que les permita frenar la actividad minera en el lugar.

Reclamos en la Justicia

En Catamarca hay dos causas judiciales en contra de Alumbrera. En Tucumán otras dos, en Rosario una y en Santiago del Estero otra.
La Justicia Federal de Catamarca tiene una causa por presunta contaminación de la cuenca del río Vis Vis iniciada a instancias de la Fiscalía. La pericia realizada en el marco de la causa por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), un organismo dependiente de la Secretaría de Minería de la Nación, dice que la calidad del agua no sufrió alternaciones. De no haber impugnaciones a esa pericia, la causa no prosperaría.
En esa provincia avanza además una demanda civil por daños y perjuicios iniciadas por Rosalinda Flores y Marcelo Casas. Flores y Casas son madre e hijo. Aseguran haber tenido que abandonar su casa y sus tierras en la localidad de Vis Vis como consecuencia de la explotación minera que, por un lado, rompió con su economía familiar y afectó la producción ganadera y agrícola que su familia mantenía, en pequeña escala, desde tiempos ancestrales. Esa causa está próxima a ser resuelta por el juez federal subrogante, Ricardo Moreno.
En Santiago del Estero se sustancia otra causa contra Alumbrera por la presunta contaminación de la cuenca Salí-Dulce. Es porque allí irían a parar, tras pasar por el canal DP2, los efluentes de otra etapa del proceso operativo de Alumbrera.
La Justicia Federal de Tucumán también investiga a Alumbrera. Se trata de una causa iniciada en 1998 por Juan González, un biólogo que fue director de Medio Ambiente en Tucumán. En el marco de esa investigación, el fiscal general Gustavo Antonio Gómez pidió el procesamiento del vicepresidente de Alumbrera, Julián Rooney como responsable de la contaminación sufrida por el canal DP2, adonde iban a parar los desechos del mineraloducto.
La Cámara de Apelaciones de Tucumán dictó el procesamiento contra el directivo minero, pero meses más tarde esa medida fue revocada por la Cámara de Casación Federal de Buenos Aires, lo que no significa que la causa haya quedado sin materia. Así las cosas, el expediente volvió al juez de primera instancia.
La Justicia provincial tucumana, en sus tribunales de Concepción, también tramita una demanda por daños y perjuicios iniciada por Juan Carlos Aranda, quien reclama a YMAD y a Alumbrera Ltd. resarcimiento económico porque considera que fue el accionar de la minera el que afectó una reserva de agua mineral –un manantial- que se aprestaba a explotar comercialmente. El hombre aportó, como pruebas, análisis de la calidad de agua del manantial antes y después de Alumbrera.
En Rosario por último se tramita una causa por presunto contrabando de metales en contra de la empresa. Concretamente se la acusa de transportar más sustancias de las que declara como resultado de la explotación minera. Aranda y sus hermanos también denunciaron por contrabando a Alumbrera, y como prueba, aportaron análisis del barro que transporta el mineraloducto donde aparecen decenas de sustancias distintas a las declaradas.
Desde Alumbrera se defienden diciendo que las causas, de a poco, van cayendo y contrastan que aunque la Justicia los investiga, no han sufrido sanciones de carácter administrativo de parte de los organismos encargados de controlarlos: “Si estuviéramos incumpliendo con algo, el primer paso lógico sería la no aprobación de la actualización del Informe de Impacto Ambiental; segundo alguna multa o sanción que podría llegar hasta el cierre provisorio. No tenemos ninguno de esos casos. Sin embargo, la Justicia había avanzado, en muchos casos desde nuestro punto de vista injustamente”, remarca Montaldi.
Lo que no dice y que despierta controversias, es que la Secretaría de Minería de Catamarca, encargada de promover los proyectos mineros y aprobarles sus informes de impacto ambiental, es el mismo organismo que debe hacerles el seguimiento y control y, eventualmente, aplicarle sanciones.


Fuente: http://investigaciones.fopea.org/mineras/mineras/nota1.php

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