14 de mayo de 2012

Estado de avance del Proyecto Geoambiental Farallón Negro


SEGEMAR en Arminera 2009

Ing. Luis Ferpozzi

Martes, 30 de junio de 2009

Prensa GeoMinera
Estado de avance del Proyecto
Geoambiental Farallón Negro

El Proyecto Geoambiental Farallón Negro, es un plan acordado entre la provincia de Catamarca con el SEGEMAR, con la participación de YMAD, con el objeto de estudiar el área del complejo minero y las áreas adyacentes, para establecer básicamente, líneas de bases geoambientales. Está compuesto por una fase regional, y una fase de detalle, esta última restringida a las cuencas: las cuencas de Aguas de Dionisio en Río Seco, Cuenca del Río Candado, en Andalgalá y la Cuenca del Vis Vis.  «La fase regional de este proyecto, tiene diferentes módulos: uno de geología y estructura, geomorfología y geotectónica, suelos y compilación climática, procesamiento de datos de imágenes, fotos atmosféricas, geoquímica ambiental y modelos geoambientales de depósitos minerales», explicó el Ing.  Luis Ferpozzi, coordinador de Unidad Ejecutora del Subprograma de Gestión Ambiental Minera.
Rotura del mineraloducto de Alumbrera en el Río Vis Vis
«Podemos decir que este proyecto, es un proyecto piloto, único en la Argentina, una primer experiencia para generar este tipo de información de utilidad, tanto para la minería como para el desarrollo de cualquier otro tipo de actividad», agregó.  Mientras se estaba desarrollando el proyecto se produjeron un par de incidentes ambientales, como fueron derrames de concentrado de mineral, producidos por la rotura del mineraloducto de Mina La Alumbrera. De esta forma, al proyecto inicial se incorporó otro modulo, que es la evaluación de la dispersión de contaminantes en la cuenca del Vis Vis y una evaluación del plan de cierre de minas con todas sus partes, que va a ser contrastada con la información que produce el proyecto. 
«Tenemos un mapa de geología y estructuras, que en principio está sumando información de la hoja de Andalgalá y la hoja de Santa María. Es un documento al que le está faltando la geología de cuaternario, que ya está completada y en este momento se está terminando en el mapa», detalló y agregó: “Estamos sumando información que nos va a permitir comprender de una manera más cabal los impactos que pueden generar los proyectos y la influencia de la geología y la estructura en ese sentido”.
Lo que empezó siendo un módulo de geología y geotectónica se separó y actualmente el proyecto incluye un modulo de neotectonica ya está terminado. «En relación con este modulo ya se ha hecho una publicación, incluso ya se han preparado posters que se han mostrado como avances de la actividad del proyecto. Esto es novedoso para el proyecto, es el primer mapa geomorfológico para esta área, es una geomorfología desarrollada, elaborada casi al 100.000», afirmó Ferpozzi.
Glaciar en el Nevado del Aconquija
El proyecto va a definir por primera vez un área periglacial en la zona de Aconquija. «La definición está básicamente elaborada a partir del conocimiento de las formas. En ese sentido estamos haciendo un aporte muy interesante desde el punto de vista del proyecto», aseguró.
Otro módulo del proyecto es el procesamiento de imágenes: «una individualización con cociente de banda de lo que son las características espectrales de los distintos depósitos que vimos antes de los distintos mapas de morfología» según explicó el profesional.  «Este tipo de impactos ocurren independientemente de que exista una mina o no» En la parte de hidrología e hidrogeología, se realizó un balance hidrológico para el complejo volcánico Farallón Negro, con el fin de mostrar cuál es el tratamiento de los datos, cuáles son las características de los mismos, básicamente de los datos pluviométricos, los cofiecientes de relación que se utilizaron para calcular los parámetros del balance. «Para este modelo, hay una dirección novedosa. Es un tema que esta siendo discutido desde 1927 hasta ahora, y es si existe conexión o no en superficie o profundidad, en relación con los depósitos de agua que están en el Arenal y el Río Santa María», informó Ferpozzi.
 El siguiente módulo estudia los modelos geoambientales de depósitos minerales. «Básicamente, lo que se propone es una individualización y una caracterización dentro de lo posible, de todos los aspectos de un depósito mineral que tienen impacto sobre la calidad del recurso, sea el suelo, el agua o el aire», detalló el licenciado al tiempo que aclaró: «Lo que estamos tratando de hacer en este modelo es variar o modificar la visión, es decir interpretar la misma información que nosotros conocemos muy bien, pero ahora desde un punto de vista geoambiental».
«La presencia de sulfuros, y de distintos tipos, tienen un impacto en la calidad del recurso del agua. Este tipo de impactos ocurren independientemente de que exista una mina o no», aseguró el especialista.  El Proyecto Farallón Negro también incluyó el estudio del polvo atmosférico, para lo que se construyó, por primera vez en nuestro país, un equipo para medirlo, de manera simultánea, en varios sitios y aplicado a la medición de cuestiones que estén en el ambiente. «Para esto, el SEGEMAR diseñó una estrategia y estuvo involucrada desde la compra de los equipos, son cuatro estaciones metereológicas que relevan datos de manera simultánea y de manera permanente, es decir de régimen continuo», anunció Ferpozzi.
Esta estrategia planteó la capacitación de personal del SEGEMAR, de la provincia de Catamarca y de estudiantes de varias universidades, las de Catamarca y las Tucumán, favoreciendo a quienes estaban más cerca del área del proyecto. «La medición del polvo atmosférico es bastante compleja. Cada equipo necesita dos operadores; son cuatro equipos, son ocho operadores y la medición se realiza en manera continua. Todo tiene una complejidad operativa», detalló.  «Pudimos detectar dos sitios donde los valores de las mediciones estaban por encima de la norma.  Felizmente, estos sitios estaban el equipo que midió es del Eje, que está en la ruta 40 y en ese momento estaban con las tareas de pavimentación de la ruta, por lo que el movimiento de tierra y polvo era enorme», explicó.
En la parte de geoquímica, se han utilizado los datos de un muestreo propio del SEGEMAR y se han sumado los datos de las otras hojas geoquímicas, de Andalgalá y de Santa María, para establecer las líneas de base con una perspectiva histórica. En todos los casos los muestreos han sido siempre en dos tercios y en el caso de agua, de dos tercios.
«Lo que son las muestras sólidas lo que utilizamos en este proyecto son sedimentos de corrientes, aluviones de crecida y suelo. El paquete analítico que utilizamos es un paquete de 48 elementos para muestras sólidas, que se resuelve aplicando la activación neutrónica», reveló Ferpozzi, al tiempo que anunció «Todos los procedimientos de muestreo que empleamos están bajos normas, tanto del SEGEMAR, como normas internacionales para muestreos ambientales».

¿Qué pasa con el cesio?

El cesio que es un elemento que tiene muchas incertidumbres desde lo ambiental, es monitoreado en relación con el impacto sobre la salud. «Los picos de cesio están en la zona de Andalgalá y en el norte de Pipanaco. Es un elemento asociado con aguas hidrotermales, con rocas ácidas alcalinas y lo que tenemos al norte son canitos. Nos aparecen algunos valores altos de cesio asociados con algunas rocas ácidas, que en algún momento se estudió dentro de lo que se trabajó en Farallón Negro», informó.  Otro de los componentes que preocupan es el arsénico.  Al respecto, Ferpozzi anunció: “Estos depósitos son muy pobres en arsénico, aun cuando son muy ricos en sulfuro. Los picos de arsénico están asociados de nuevo a la ladera occidental, más allá de la mina Farallón Negro. Aparecen nuevamente, valores intermedios altos de arsénico asociados al área de Andalgalá”.
En su presentación Ferpozzi también se refirió a una serie de mapas que incorporan los datos históricos de las hojas geoquímicas de Andalgalá y Santa María y la formación producida en el muestreo reciente. Su objeto es la caracterización geogénica, es decir la fuente de los elementos que se van a medir en el agua o en el suelo.  «El paquete analítico es de 57 parámetros, algunos de ellos son de determinación, se miden en el campo en el mismo momento en que se toma la muestra y otros se determinaron por ICP masa», explicó. «Para medir con esto hace falta una alta especialidad del muestreo, es decir tiene que estar preparado para que una metodología analítica que mide valores muy bajos de concentración, no terminen midiendo lo que nosotros contaminamos con los elementos que utilizamos para el procesamiento de la muestra», expuso Ferpozzi.
“Hemos tomado muestras dentro de la mina, lo que estamos midiendo todo el tiempo son los alrededores», aclaró el licenciado y anunció: «Los mayores valores de sulfato los hemos reconocidos asociados con Capillitas, al sur de Minera Alumbrera. El fondo de sulfato es un fondo de aproximadamente 500 ml/lt en la parte inferior, 600 mg/lt en la parte media y del mismo orden en la parte de la cuenca alta”, concluyó.

Este artículo fue publicado por la Revista Prensa Geo Minera
Martes, 30 de junio de 2009
Edición Especializada en Recursos Naturales - Argentina - Nº 118 Año VIII

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